ICE Estrelló una Camioneta Llena de Madres Separadas, Después Negó que Haya Sucedido

"El choque fue muy fuerte, como si nos fuéramos a voltear”, dijo una madre. “No hubo un choque”, dijo ICE.

Illustration/Sunny Sone

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El 18 de julio, una camioneta de carga que transportaba a ocho madres centroamericanas separadas de sus hijos bajo la política de “tolerancia cero” de Trump, se estrelló contra una pickup en San Marcos. Un contratista de ICE llevaba a las mujeres desde un centro de detención cerca de Austin al South Texas Detention Complex en Pearsall, para ser reunidas con sus hijos. Aunque la camioneta estaba demasiado averiada para continuar conduciendo y las mujeres reportaron heridas, ICE repetidamente negó que el choque hubiera sucedido.

De acuerdo con un reporte policial obtenido por el Observer y entrevistas individuales con cuatro de las pasajeras, el choque ocurrió mientras el grupo dejaba una estación de gasolina Sunoco sobre la Interstate 35. La conductora de la camioneta era una empleada de Trailboss Enterprises, una compañía con base en Alaska que provee transportes para ICE en el centro y sur de Texas. La conductora no se logró detener al entrar a la estación de gasolina y se estrelló de manera perpendicular contra una F-250, según la policía. Las madres dijeron al Observer que el choque las impactó contra los asientos en frente de ellas, lo cual resultó en dolores de cabeza, mareos y una lesión en la pierna de una mujer, la cual se empezó a inflamarse de inmediato.

“El choque fue bien fuerte, como si nos fuéramos a voltear”, dijo Dilcia, una madre hondureña que pidió al Observer no publicar su nombre completo, por miedo a hacer enojar a oficiales del gobierno. “Estábamos temblando por el shock del accidente; mi cuerpo entero me dolía”, añadió otra pasajera, Roxana, quien tampoco quiso que se publicara su nombre completo.

Las cuatro mujeres dijeron que no se les instruyó usar cinturones de seguridad. En el reporte del accidente, un oficial de la policía de San Marcos estimó que el daño a la camioneta fue un 4 en una escala del 0 al 7, y dijo que el vehículo se lo llevó una grúa. Una ambulancia llegó al lugar, pero nadie fue llevada a un hospital. (Las madres dijeron que se rehusaron a ir a un hospital porque temían una demora para ser reunificadas con sus hijos).

Esta copia del informe del accidente ha sido redactada en gran medida por el Departamento de Policía de San Marcos. El Observer obtuvo una copia no editada que no estamos publicando debido a que contiene información que pueda identificar.

Durante casi tres semanas, ICE negó que el choque haya sucedido e ignoró solicitudes de información. El Observer recibió la notificación de que esto había sucedido el día después de que sucedió por activistas por los derechos de inmigrantes en Austin. Al día siguiente, Leticia Zamarripa, una vocera de ICE, negó dos veces que esto haya sucedido.”Sus fuentes le informaron mal”, escribió Zamarripa el 20 de julio. “No hubo un choque”.

Después, El Observer entrevistó a cuatro de las pasajeras. Mientras tanto, ICE no respondió a tres solicitudes adicionales de información. Cuando se les informó que el Observer había obtenido el reporte del accidente, unas siete horas después, la agencia liberó un informe.

El informe, según la vocera de ICE Adelina Pruneda, dijo que el accidente había sido “un incidente menor, no un choque” que “resultó en un daño menor a ambos vehículos”. Pruneda añadió que ambos vehículos “continuaban operables”. Sin embargo, el oficial de policía que atendió el incidente escribió que la camioneta que llevaba a las inmigrantes fue llevada en grúa y sufrió “daño incapacitante”. Pruneda no respondió a preguntas sobre por qué la agencia inicialmente negó el incidente.

La estación de gasolina Sunoco en San Marcos.  Kolten Parker

“ICE nos ha probado una y otra vez que no podemos confiar en ellos: Ellos mienten cuando hay una huelga de hambre, un choque… sobre cualquier cosa, a cualquier momento”, dijo Cristina Parker, directora de comunicaciones de la organización de Austin, Grassroots Leadership. “Esto es una vindicación de lo que los activistas y organizadores han dicho por un largo tiempo, que ICE miente regularmente a los medios y a los oficiales públicos”.

ICE bajo Trump ha mal informado al público en repetidas ocasiones. La agencia mal informó sobre el número de arrestos en Austin durante una redada de inmigración en febrero de 2017, sobre la cual también dijo que no fue motivada políticamente. Asimismo, durante esa operación, ICE se esforzó en compilar casos “alarmantes” en un intento de disimular la acción como si se dirigiera a criminales reincidentes.

Ahora, ICE está recibiendo ataques por su papel en la política de separación familiar de Trump. #AbolishICE ha pasado de un slogan radical a una posición tomada por demócratas dominantes. Trailboss, el contratista del transporte, también ha recibido ataques por su asociación con la agencia.

El informe policial identifica a la camioneta como propiedad de Trailboss, y la conductora y el pasajero delantero fueron empleados de la compañía. Un vocero de Trailboss no negó ni admitió que el choque hubiera ocurrido. “Contratamos operadores de vehículos comerciales profesionales certificados que transportan a nuestros pasajeros”, dijo el vocero el 25 de julio.

En la escena del choque, las cuatro mujeres dijeron que otra camioneta con otro conductor arribó a llevarlas hacia el centro de detención en Pearsall, a unas 100 millas de distancia. Esta vez, el conductor les instruyó que se pusieran el cinturón de seguridad, dijeron las mujeres.

Una vez que llegaron al centro de detención en Pearsall, las cuatro mujeres dijeron que reportaron el choque a un oficial. Solamente Marta, la mujer con la lesión en la pierna, dijo que fue revisada por un doctor en el centro de detención. Marta, quien solicitó un seudónimo, reportó el choque al doctor, quien le recetó acetaminofeno. “Yo no creo que esté fracturada, pero duele, me toma mucho tiempo levantarme”, dijo por teléfono desde el centro de detención hace una semana y media, y añadió que su pierna estaba inflamada y con moretones.

Sandra, una pasajera en el accidente, fue reunificada con su hijo con un localizador GPS en el tobillo.  Gus Bova

Sandra, otra mujer, quien solicitó que no se utilizara su nombre completo, dijo que una semana después del accidente tenía dolor persistente y molestias al respirar.

Las cuatro mujeres con las cuales habló el Observer fueron liberadas a los cinco días del accidente, excepto por Marta –– quien firmó un documento de deportación que no entendió, e inicialmente fue rechazada la reunificación con su hijo. Después de casi una semana, se reunificó con su hijo y fue liberada sin explicación, dijo.

Las cuatro mujeres ahora viven con familiares en los Estados Unidos, portando localizadores GPS en el tobillo y asistiendo a revisiones de ICE. Todas fueron rechazadas en sus entrevistas iniciales de solicitud de asilo, pero están intentando apelar.

Traducción por Alvaro Céspedes.

Gus Bova reports on immigration, the U.S.-Mexico border and grassroots movements for the Observer. He formerly worked at a shelter for asylum-seekers and refugees. You can contact him at [email protected]

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Published at 11:03 am CST
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